Maneras de utilizar la IA

15-02-2026

1. Dominar la frustración

Frustrarse está bien. No entender algo en una primera lectura es, de hecho, lo que se espera de vos. No poder resolver un ejercicio de entrada no te hace mediocre ni poco apto; simplemente te hace humano. Nuestra especie no llegó lejos por ser la más rápida, sino por ser constante. Y la constancia no es otra cosa que aprender a dominar la frustración.

Vivimos en una época en la que parece que equivocarse está mal. Estamos rodeados de EduTubers y “genios de teclado” que te hacen sentir que una disciplina no es para vos si no te despertás a las cinco de la mañana, invertís en cripto y tomás duchas de agua fría. No es aśi. Dominar la frustración es lo que te va a permitir diferenciarte entre quienes simplemente “conocen” la respuesta y quienes realmente entienden el problema. Hoy todos tenemos acceso a la información, pero pocos entienden lo que “saben”. Si dominás el impulso que te pide a gritos que le pidas la respuesta a la IA, podés permitirte sumergirte en el problema, ir paso a paso y observar los detalles hasta entender la totalidad. Apurarse solo sirve para obtener una respuesta que vas a olvidar en tres días.

2. No te mientas

Nadie te exige que seas un genio. A nadie le importa que lleves dos horas peleando con un ejercicio de programación. A nadie le importa si manejás tal o cual tecnología o si al final no cumplís tus metas… a nadie. Excepto a vos. Así que no te mientas. Si no sabés algo, mientras antes lo asumas, mejor. No tenés que salir corriendo a buscar la respuesta rápida para “cumplir”. No pasa nada; el mundo va a seguir girando igual.

Si realmente te interesa saber, apropiate del conocimiento. Vivimos en una economía de “servicios” donde no somos dueños de nada; al menos hagamos que lo que está en nuestra cabeza sí sea nuestro. ¿Cuál es la diferencia entre alguien que estudió tardes enteras y alguien que solo le preguntó a la IA? A ojos de los demás, mucha. No somos máquinas, somos seres sintientes. Siempre vamos a tener ese instinto que nos indica si quien tenemos enfrente es un “vende humo” o alguien que realmente sabe. Es como detectar a un mentiroso que intenta convencerte, frente a alguien que te da una respuesta precisa porque entiende el tema. Se nota.

Admitir que no sabés sobre un tema en particular, es manifestar que ese tema te interesa.

3. Tener un propósito

Tener un objetivo le da sentido a tu esfuerzo. Si tu misión es colosal, como construir tu propio sistema operativo, vas a encontrarte con caminos y problemas que jamás imaginaste. Ahí la IA deja de ser un juguete para consultas torpes y se convierte en una herramienta de tu misión. Vas a saber qué preguntar porque sabés a dónde querés llegar.

Prestale más atención a tu objetivo que al deseo de superarlo. Perdete buscando respuestas. Recorré los caminos que se abren. Adentrate tanto como puedas, aunque la habitación frente a vos se vea enorme. Si te perdés, regresá a un punto seguro. Cada tema que te propongas dominar puede ser más grande de lo que imaginás. Esa es la parte que te tiene que entusiasmar. No se trata de dominar un objetivo, sino de tener un objetivo. El día que no haya más objetivos, que sea porque nuestro tiempo terminó.

Conclusión

Al final, esto se trata de usar la IA como herramienta y no como un reemplazo de tu cerebro. Quizás esperabas consejos más prácticos, así que te puedo dar el que me ayuda a mí:

No la necesitás para que piense por vos, sino para que te ayude a conseguir lo que querés.

No le pidas que resuelva el ejercicio; pedile pistas, porque resolverlo por tu cuenta es lo que te construye. No le pidas que haga el Trabajo Final por vos; usala cuando te bloquees. La satisfacción de terminar un programa por tu cuenta es algo que tenés que experimentar. Si estás estudiando en la facultad, espero que no finalices la carrera con un pedazo de papel que no sientas tuyo; buscá que en ese título esté resumido, de verdad, todo tu esfuerzo.